La cultura podrida

20.05.2021

Reportaje

Por: Juan Marín

En septiembre del año 2020, Netflix estrenó en su catálogo una película francesa llamada "Cuties", dirigida por Maïmouna Doucouré, una mujer afrodescendiente (dos minorías en el mundo del cine) que ganó el premio a mejor directora en el prestigioso Festival de Sundance. La obra causó una fuerte polémica en redes sociales debido a la mala publicidad que le dio Netflix. La plataforma escribió una desafortunada sinopsis que decía: "Amy tiene 11 años y quiere pertenecer a un grupo de chicas de su edad que bailan sensualmente, entonces empieza a explotar su feminidad y desafiar a su familia religiosa", junto a un póster en el cual salían las niñas haciendo poses sensuales. Esto llegó a desatar la furia de los usuarios quienes empezaron a juntar firmas para que Netflix bajara la película de su catálogo. Otros más extremos amenazaron de muerte a la directora, que por ese suceso tuvo que cerrar su cuenta de Twitter. Muchas de las frases que se repetían, entre los que escribían en contra de ella, eran que la película le estaba haciendo una "apología a la pedofilia".

Cuties (2020)
Cuties (2020)

La mayoría de los que estaban enfurecidos por el contenido de la película, ni siquiera se dieron el tiempo para verla. Había personas que votaban en páginas de cine, como "IMDB" y le daban el puntaje más bajo con el afán de boicotear la cinta. En esa página tiene 3,2 de rating, una nota muy baja para una película de ese tipo. Este es un claro ejemplo de lo que es la cultura de la cancelación, cuando las masas actúan emocionalmente y no de manera racional, sin analizar la situación y el contexto de la obra. El filme quería dejar un mensaje muy diferente a lo que se planteaba en las redes. Es una crítica a la exposición que tienen las niñas en las redes sociales y a la sexualización de aquello. Algo que ocurre todos los días en aplicaciones como "Tik Tok", donde niñas de 13 o 14 años bailan twerking al ritmo de canciones de artistas como Nicki Minaj o Cardi B. Pero los padres hacen oídos sordos a esta problemática y prefieren criticar a una película que muestra la realidad tal como es, algo que ellos no quieren ver. 

En una entrevista con la página "Cineeuropeo", la directora explica sus intenciones: "en mis investigaciones, constaté que todas las chicas están expuestas a las redes sociales. Y con los nuevos códigos, cambia la forma de escenificar. Comprobé que chicas muy jóvenes tenían 400.000 seguidores en las redes sociales y yo intentaba comprender por qué. No había ninguna razón en particular, excepto el hecho de que habían publicado fotos sexys o desnudas". No se entiende que una película con un mensaje tan "políticamente correcto", se pueda transformar en un monstruo para el séptimo arte.

La "cultura de la cancelación" consiste en promover que se retire el apoyo a algún artista o alguna obra por el contenido que muestra o por las malas acciones que cometió el autor. Existe un juicio moral en la cultura de la cancelación. Hay varios ejemplos de artistas que han sido censurados, como Kevin Spacey, JK Rowling, "Los Tetas", Neruda, Chris Brown, Roman Polanski, Maradona y últimamente M. Foucault. La lista es larga. Es una conducta que en estos últimos tiempos está de moda en la sociedad, sobre todo entre los extremos: quienes son más tradicionales y la gente que se considera "progresista". Siempre ha existido el dilema de si es posible separar la obra del autor. 

¿Podré seguir viendo películas de Wody Allen sabiendo que es un pederasta o escuchando la música de Michael Jackson sabiendo lo mismo?. Es un tema complejo. Por una parte se comprende a las personas que sepultan a sus ídolos por condenar sus actos, pero otra cosa es criticar a quienes no lo hacen y pueden separar la obra del autor. Esto limita la libertad de pensamiento. Un ejemplo es la artista nacional Ana Tijoux , a quien le llegó una oleada de críticas y "funas" en redes sociales por subir unas historias homenajeando a Maradona el día de su muerte. La tildaron de antifeminista y hasta pedófila ante lo que tuvo que pedir disculpas públicas explicando el contexto y motivo de lo que dijo. ¿Era necesario llegar hasta ese punto de intolerancia?. 

Es complicado cuando se quiere cancelar una obra fuera de su contexto sea una escena de ficción o por considerarla con temática machista, racista u homofóbica. Ha pasado frecuentemente con obras que son de hace más de 50 años, donde el contexto social era muy distinto al de hoy en día. Hay una gran diferencia entre criticar la obra y tratar de cancelarla para extinguirla del mundo y tratar que nadie más la vea. Esa acción de cancelar es similar a lo que se hace en las dictaduras con la palabra censura. Querer negar una obra por la temática (siempre cuando no sea un discurso de odio) es limitar la libertad de expresión del arte. Por ejemplo, en la dictadura de Pinochet se censuraron bastantes películas de gran calidad y éxito, como "Missing", "La Última Tentación de Cristo" o "Life of Brian". Esta censura se asemeja a lo que está tratando de hacer la cultura de la cancelación.

El escritor y crítico de cine Alberto Fuguet dice al respecto: 

"Este deseo de opinar y condenar al resto, sobre todo a los más conocidos o expuestos, sobre todo si han cometido faltas o supuestas faltas o andan comportándose como "hace 30 años", es algo natural y acaso funciona como una suerte de control colectivo. Posee rasgos de "vigilantes", es decir, vigilan el comportamiento de los demás. No baleando, como Eastwood en la serie Dirty Harry, sino cancelando, que es otra manera de castigar o hacer justicia. El problema radica en: ¿Cómo saben los que cancelan (o toman la justicia en sus manos) que tienen la razón?"

HBO tuvo que sacar de su catálogo por presiones la película del año 1939 "Lo que el Viento se Llevó". Acusada de ser una cinta racista y según palabras de John Ridley (el guionista de "12 Years a Slave") "glorifica la esclavitud durante la Guerra de Secesión de EE UU, ignora sus horrores y perpetúa los estereotipos más dolorosos para las personas de color". Luego la volvió a poner en su catálogo pero con una advertencia diciendo que niega los horrores de la esclavitud y debe visionarse comprendiendo su contexto histórico. 

Algo parecido a lo que hizo la plataforma de streaming Disney Plus con películas como "Dumbo" (1941), "La Dama y el Vagabundo" (1955) y "Peter Pan" (1953) debido a promover estereotipos racistas hacia los africanos, nativos americanos y asiáticos.

Antes de cada película ponen una advertencia para la audiencia. En tiempos de mayor sensibilidad sobre estos temas, parece más razonable que hagan eso, antes de cancelar y olvidarse por completo de la existencia de aquellas obras.

Paula Romaní, directora de cine, comenta lo siguiente:

"siempre depende del contexto, por ejemplo obras antiguas que son muy famosas, pero actualmente se sabe que tienen un trasfondo ultra racista o machista no hay que censurarlas, hay que aprender a mirar la obra con perspectiva de que eran otros tiempos. Eso de censurar ese tipo de cosas juega como si fuera un cuchillo de doble filo, porque igual es parte de lo que en un momento fuimos en la historia, porque para cambiar esas cosas es importante tenerlas presente, para no cometer los mismos errores más adelante".

Recientemente acaba de salir el tráiler de "Space Jam 2", interpretado por el gran basquetbolista Lebron James. La mayoría en su infancia recuerda "Space Jam 1", con Michael Jordan jugando con los Looney Toons. Ahora esta película hizo noticia porque canceló a unos de sus clásicos personajes, "Pepe Le Pew", por ser parte de la "cultura de la violación". Pepe Le Pew es un zorrillo que se enamora de una gata a la que le cae pintura, confundiéndose así con una de su especie. Sin embargo, no se ve que normalice la violación, más bien podría tener el efecto contrario, porque nadie en su sano juicio quiere ser como "Pepe Le Pew", quien resulta ser un personaje odiable y "chato". 

La hija del creador de la serie dijo en una entrevista "las personas que lo estaban observando en los años 50, 60 y 70 no estaban pensando en esa dinámica como normalización de la cultura de la violación" defendiendo la serie de su padre. 

Otra cosa sin sentido que nos trae esta nueva película es que va a tener un "crossover" con los personajes de "La Naranja Mecánica", una cinta que en el acto fue mucho más violenta que lo que fue "Pepe Le Pew" en su época. Críticas llenas de contradicciones. Y así mismo hay varios ejemplos de dibujos animados y series con las misma temática que también están en el ojo del huracán, como por ejemplo, "Johny Bravo" o "El Chavo del 8". Mucha gente no sabe diferenciar entre realidad y ficción, cuál es el afán de sentirse ofendido por un simple dibujo animado que se hizo hace mucho.

Pepe le Pew, Looney Tunes
Pepe le Pew, Looney Tunes

Hay varias películas antiguas que si se hicieran hoy estarían completamente censuradas porque no son aptas para estos tiempos. Un gran ejemplo es "Átame" (1989) de Almodóvar, una película española que fue bastante famosa en su época. Trataba sobre el síndrome de Estocolmo y como una mujer se enamora de su secuestrador, después de varias conductas abusivas por parte de él. La gente criticaría esta película porque la acusarían de "normalizar" y "romantizar" el abuso sexual, cuando claramente es una sátira provocadora a lo que se le acusa. Las personas señalarían con el dedo y acusarían de misógino al director, negando la gran filmografía que tiene, como varias películas con temáticas feministas como "Volver" o "Todo Sobre mi Madre". Otra película que fue polémica en su época y que ahora la "funarían" es "Kids" (1995) de Larry Clark; por mostrar a menores de edad teniendo sexo, tomando alcohol, fumando marihuana, abusos sexuales y en pleno auge del sida. 

Eso sería el mismo efecto que sucede con "Cuties", te muestra una realidad cruda que muy pocos quieren ver. En la última película de Lars Von Trier "The House That Jack Built", el protagonista de la cinta cuestiona eso, sí la moral mata el arte, o el arte de provocar, es igual de válido. El arte no necesariamente tiene que ser políticamente correcto.

La cultura de la cancelación, aunque esté de moda los últimos tiempos, es un acto que siempre ha existido en la historia. Como dice Alberto Fuguet "Quizás hoy se nota más por la tecnología, pero basta ver películas o leer novelas de otras épocas para recordar que la base de esto ha existido siempre. Es, acaso, parte de nuestra naturaleza. Lo que sucede es que antes era uno, más anónimo, en el caso del que "hablaba mal del otro" y su llegada era menos letal". Gracias a las redes sociales se puede viralizar mucho más una "funa". Quizás ahora venga de lo políticamente correcto, pero antiguamente venía del conservadurismo, como por ejemplo los fanáticos religiosos. 

En el año 1979, se estrenó "Life of Brian" dirigida por el grupo de comedia Monty Phyton y está catalogada, según los críticos, como la mejor comedia de la historia. Es una sátira a la religión y una burla a sus creencias. La cinta está censurada en varios países y es criticada en otros. En el estreno en Estados Unidos, esta película armó controversia. Uno de los rabinos más importantes de Estados Unidos, Abraham B. Hecht proclamó: "blasfemo, asqueroso y gravemente insultante. Un ataque vicioso contra el judaísmo y la Biblia y una cruel burla de los sentimientos religiosos". La película fue declarada pecado por todo tipo de grupos religiosos, fue prohibida por 39 ayuntamientos en Reino Unido y censurada en países como Irlanda y Noruega. En Suecia promocionaron la obra con carteles que decían esta película "es tan divertida que la censuraron en Noruega". En Estados Unidos miles de fanáticos religiosos protestaron en contra del film, eso incluso fue mejor para la película convirtiéndose en la cinta británica más taquillera en la historia de USA. Es cierto que hay una diferencia entre censurar y cancelar, la primera viene por parte del estado y la segunda viene de la sociedad, pero sus consecuencias pueden ser similares.

"Teresa Soñando", Balthus
"Teresa Soñando", Balthus

Hace pocos años, más de 9.000 personas juntaron firmas para que el museo Metropolitan de Nueva York retire el cuadro del pintor francés Balthus llamado "Teresa Soñando". La acusaciones decían que el cuadro sexualizaba a una menor de edad. Es una pintura del año 1938 donde el contexto era muy diferente a lo que se está viviendo ahora. El museo se defendió diciendo: "El arte visual es uno de los medios más importantes que tenemos para reflexionar a la vez sobre el pasado y el presente, y motivar la constante evolución de la cultura actual a través de una discusión informada y el respeto a la expresión creativa".

Tratar de censurar o cancelar esa obra de arte o cualquier otra es de una gran ignorancia y un tipo de "fascismo" que limita la libertad de expresión del autor, ignorando el contexto socio histórico en el que fue hecha. Es parecido a lo que le pasó con la gran obra maestra de Gustave Courbet, "El origen del mundo" (1866). El cuadro muestra un retrato de una vagina, algo que fue muy incómodo y polémico en la época. La obra estuvo censurada hasta 1995 sin poder exhibirse en un museo. Juan Francisco Martínez artista visual comenta: "me parece absolutamente inquisidor y medieval este sistema de la cancelación cultural , es tan absurdo como ponerse a pensar en las obras de arte donde aparecen esclavos negros por ejemplo ¿hay que quemarlas también?. El arte también siempre hace mención a un contexto histórico, forma parte de la historia. Entonces uno no puede querer que exista la intención de armar una sociedad pura sin historia. Donde solo aparecen cosas que según el tiempo actual son correctas".

Otra obra que está en la palestra estos tiempos por la temática que muestra, es el libro "Lolita" de Nabokov. El libro trata sobre un cuarentón que tiene una relación sentimental con una niña de 12 años. Quizás el tema puede "shockear" a más de algún lector, pero es ficción y no hace ninguna apología a la pedofilia, ni romantiza una relación pederasta. Eso es lo que sucede con muchas personas, les cuesta separar la realidad de la ficción y comprender que no por mostrar un hecho incorrecto, se está haciendo apología de éste. Si Nabokov fuera pedófilo y estuviera contando alguna vivencia de su vida de una manera que la justificara, es comprensible una crítica más dura. Pero a un libro que es una obra literaria importante, aunque provocativa, no se le va a poner una cruz. Es como tratar de censurar la película "Irreversible" de Gaspar Noé por escenificar una violación o "Funar" los libros del Marqués de Sade por las perversiones que cuentan. 

La escritora María José Viera-Gallo en un artículo en la revista "Interferencia" señala: "Lo cierto es que ahí donde algunos leen una apología del abuso sexual camuflado en una historia de amor, yo leo lo opuesto: una historia de terror. Nabokov nunca pretendió que Humbert no fuera otra cosa que un monstruo (...) Leer una novela desde la crítica cultural, el posmodernismo, el marxismo, el psicoanálisis, la teoría Queer, los estudios raciales o el feminismo, es un ejercicio interesante. ¿Pero desde el fanatismo?".

El mensaje es que lean libros, vean películas, analicen obras, todo con ojo crítico y con capacidad analítica. Pero no intenten censurar la obra porque no les gustó el contenido de ella, ese acto impositivo sería limitar la libertad de creación y expresión, como lo hacen las dictaduras, aunque ahora la censura se haga a través de las redes sociales.

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